11/06/2005
Artículo de Opinión
Los Nuevos Retos.

Desde que llegó la democracia, la Región de Murcia ha vivido los mejores veintitrés años de toda su historia. Han sido años de progreso del que todos hemos salido beneficiados, y durante los cuales se han ido superando dificultades y conseguido niveles de prosperidad que muchos ni siquiera se hubiesen atrevido a soñar.

Los murcianos y las murcianas hemos demostrado al resto de España que somos una comunidad luchadora, emprendedora, capaz de llegar al siglo XXI con un empuje arrollador, sin complejos, sabiéndonos iguales a los demás. Ya, por fin, somos plenamente conscientes de nuestra valía y -con un espíritu desafiante y valiente- nos enfrentamos ahora a los nuevos retos que se nos plantean, y que pasan, entre otros, por definir nuestro propio papel en el conjunto del país.

Nuestro Estatuto de Autonomía, que tan útil ha sido durante los últimos veintitrés años, necesita hoy ser reformado. El debate ya está abierto en toda España, y el resto de comunidades que nos acompañan en el Arco Mediterráneo ya se nos han adelantado. Nos tenemos que poner al día, actualizarnos. No podemos quedarnos atrás.

Los socialistas somos optimistas con respecto al futuro, pero no podemos dejar de lado que todavía quedan muchas cosas por hacer. El mundo vive un período de cambio en todos los aspectos (tecnológico, científico, medioambiental, humano…) que nos obliga a todos, como comunidad, a adaptarnos, a no perder el tren del progreso.

Y el progreso lleva a una mayor democratización de la vida ciudadana, a que la participación del conjunto de la población sea real y directa, utilizando las nuevas tecnologías de la comunicación y garantizando la transparencia. Si son necesarios nuevos municipios, se debe facilitar su constitución, sin nostalgias centralistas, cuando la ciudadanía así lo manifieste libremente. La Comunidad Autónoma de Murcia es una de las más centralistas, el resto de Comunidades Autónomas han descentralizado hacia sus comarcas o sus provincias sus respectivas administraciones regionales. No nos debe dar miedo, pues, afrontar –para hacer justicia histórica- la singularidad de Cartagena, o la especial configuración del ámbito metropolitano de Murcia. La Región tiene que estar cohesionada, y el principio de subsidiariedad reconocido.

El progreso reside asimismo en la igualdad de todos y todas. No sólo en la igualdad de género –básica, por supuesto- sino también en la igualdad en el acceso a las ventajas sociales y a la eliminación de barreras que todavía dividen y marginan a parte de la población. La educación, como objetivo prioritario, y el reparto del gasto social de manera que no haya nadie menos favorecido que otro: que no haya listas de espera en residencias, en asistencia a los mayores, en sanidad, que se conceda la ayuda suficiente a las familias que cuidan de personas dependientes… son, deben ser, la meta primordial de los que tengan la responsabilidad de dirigir la política regional. Estamos hablando de retos sociales que deben estar incluidos en el frontispicio del Estatuto.

El progreso también es medioambiente. Y aquí el momento que estamos viviendo es crucial. Hay que ordenar el territorio y hay que apostar por un urbanismo que cohesione socialmente las ciudades y que permita las mayores cotas de calidad de vida en las mismas. No más desorden sobre el territorio, no más urbanismo de saldo del que unos pocos siempre salen beneficiados a costa de todos los demás. En nuestras manos está el futuro de las próximas generaciones que –sin duda- nos pedirán cuentas. Lo que hagamos por nuestro territorio será irreversible. Por ello hemos de ser extremadamente sensibles en esta materia. El territorio es de todos, no de unos pocos. Lo son las playas, lo son las montañas, los valles, los ríos, los parajes naturales. El territorio es lo que nos queda, nuestro patrimonio para el futuro, la herencia que dejamos a nuestros hijos. Es también un factor de crecimiento duradero. Gestionémoslo bien. No merece la pena dilapidar una herencia tan valiosa como los espacios protegidos, los lugares que deben disfrutar todos. Pensemos más allá del momento presente, y hagamos que los que vienen detrás se sientan, algún día, orgullosos de nosotros.

Sin duda, la innovación y la educación, la investigación científica, el desarrollo sin dificultades del potencial intelectual y humano de nuestros universitarios y de nuestros jóvenes en general, pueden –y deben- funcionar como las grandes palancas de la solidaridad y la productividad. Una región con personas formadas será una región de personas libres, que actuarán sin prejuicios y que se verán capaces de conseguir cualquier objetivo que se propongan.

Por eso es tan importante ahora que, sin prisas pero sin pausa, redefinamos nuestro Estatuto de Autonomía evitando intereses partidistas. A nuestro juicio la reforma del Estatuto tiene como objetivo la inclusión de los retos a los que nos enfrentamos los murcianos y las murcianas. De lo que se trata no es tanto de incluir más competencias, sino de marcar la dirección en la que queremos que vaya nuestra Región. Porque tenemos que fijar nuevas bases de convivencia para adaptarnos al momento qe;n. Porque tenemos que fijar nuevas bases de convivencia para adaptarnos al momento que vivimos. Porque queremos sentirnos miembros del Estado, y de Europa, con los mismos derechos y obligaciones que el resto de regiones y para ello no nos falta ambición. Estamos ilusionados con el cambio. Estamos dispuestos a aceptar los nuevos retos del siglo.



Pedro Saura García es portavoz de presupuestos del Grupo Parlamentario Socialista y Secretario General del PSRM-PSOE.

 www.psoe.es  www.psoe-regiondemurcia.com  www.jscaravaca.org  www.jsrm.org